Nishobo es un ser que posee una enorme cabeza y por eso siempre chocaba contra los árboles. Además tenía pies largos que arrasaban con la hierba y ramas que se encontraban a su alrededor. Cuando tenía hambre iba por los ríos en busca de peces o por la tierra buscando cuadrúpedos. Nishobo tenía una cuenta pendiente con los humanos quienes le robaron todos sus cultivos, por ello, hasta el final de sus días los persiguió.
Desde que el Nishobo desapareció, el pueblo shipibo puede sembrar sin dificultad.
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